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Querida comunidad de SANA Medicina Integrativa,

Como muchos ya saben, una de las herramientas terapéuticas que utilizo con frecuencia —y que además es una de mis grandes pasiones— es la Terapia Neural. Recientemente tuve el honor de participar del Congreso Mundial por los 100 años de la Terapia Neural, que se celebró en Mainz, Alemania, cuna histórica de esta medicina.

Fue una experiencia profundamente enriquecedora, no solo por la calidad académica del evento, sino también por el intercambio humano y profesional que allí se generó. Más de 200 profesionales de distintas partes del mundo —incluyendo Bélgica, España, Italia, Suiza, Alemania y más de 75 colegas de Latinoamérica— nos reunimos para compartir conocimientos, técnicas y experiencias clínicas.

Como médica integrativa, considero que la actualización constante es un pilar fundamental de mi práctica. Poder nutrirme de los últimos avances, escuchar a referentes internacionales y seguir aprendiendo es mi manera de honrar el compromiso que tengo con cada uno de ustedes: brindar siempre lo mejor, lo más nuevo y lo más efectivo, con base científica, sensibilidad y vocación.

Fue también mi primera vez en Alemania, un viaje que implicó desafíos personales —como el idioma, los miedos, lo desconocido— pero que estuvo colmado de hospitalidad, calidez y una organización impecable. Incluso los obstáculos iniciales, como las dificultades con la traducción, se fueron resolviendo y mejorando día a día gracias al espíritu colaborativo de todos los presentes.

Alemania ocupa un lugar muy especial en la historia de la Terapia Neural. Fue allí donde nacieron los hermanos Huneke, descubridores de esta técnica y del concepto de campo interferente, una piedra angular de la medicina reguladora. Sin embargo, sabemos que este enfoque no surgió de un único hallazgo, sino de la convergencia de múltiples descubrimientos y saberes: el desarrollo de las primeras agujas, los aportes del nervismo ruso, el avance en el conocimiento del sistema nervioso vegetativo, y el descubrimiento de los anestésicos locales, entre otros. Todo ese camino colaborativo es lo que hoy nos permite hablar de Terapia Neural o Medicina Neural Terapéutica.
Este viaje ha sido mucho más que una experiencia académica. Ha sido una reafirmación de mi propósito: seguir aprendiendo para sanar mejor, tejiendo puentes entre la medicina científica y la mirada integrativa, entre la tradición y la innovación.

Gracias por confiar en mi camino, en el de SANA, que busca siempre evolucionar para cuidar mejor.

Con cariño,
Dra. Laura Vargas